Regular todas las drogas

Por Juan Manuel Galán

 

El Senador y Precandidato Presidencial por el Partido Demócrata, Cory Brooker, no desfallece en su intención de reglamentar el cannabis-recreacional y medicinal- a nivel federal en los Estados Unidos, donde se permite el uso medicinal de la marihuana en 33 Estados y recreacional en 10 Estados además del Distrito de Columbia donde ambos usos son legales.

Con el apoyo de otros precandidatos como el Senador Bernie Sanders, vuelve al Congreso el proyecto de ley en el que se resalta que la lucha contra el narcotráfico fracasó y ha afectado principalmente a las minorías -los afroamericanos y los blancos usan drogas a tasas similares, pero la tasa de encarcelamiento de los afroamericanos es casi 6 veces mayor que la de los blancos- y a los enfermos mentales.

La eliminación de la prohibición federal otorgará una amnistía para las condenas de los infractores por posesión de marihuana y se revertirá en las comunidades más afectadas por la violencia generada en el narcotráfico.

El gobierno colombiano no puede pasar por alto la tendencia mundial sobre la regulación del uso medicinal y recreativo de la marihuana y en consonancia con ello, debe suspender las políticas absurdas como la imposición de multas por porte de la dosis mínima -más aún si en Colombia es permitido el autocultivo hasta de 20 plantas- y reconsiderar la aspersión aérea con glifosato, estrategia fracasada y costosa. Estas acciones son onerosas y generan desconfianza de la población hacia las instituciones, especialmente la policía, son abiertamente represivas y se fundamentan en el mito y no en la evidencia.

Se impone un cambio de enfoque inmediato y enfilar toda la lucha contra las grandes estructuras criminales, atacar sus finanzas -fortaleciendo la UIAF- y en la destrucción de cristalizaderos que es donde se fabrica el clorhidrato de cocaína. No es posible que la Fiscalía, la Policía y las F.F.M.M., destinen gran parte de su presupuesto en la captura y judicialización de portadores de la dosis mínima y generen un gran desgaste administrativo y operacional.

Hago un llamado a la sensatez. Los colombianos queremos una solución estructural al problema del narcotráfico y a las externalidades que genera, como los adictos desatendidos o el brote de enfermedades como hepatitis y SIDA. No se pueden seguir desperdiciando billones de pesos en una política estancada en el tiempo y que está en contravía de los avances mundiales.